sábado, 16 de julio de 2005

Hambre de recuerdos

Es virtud del tiempo el recuerdo
de las cosas vividas, los deseos,
son virtud del tiempo tus recuerdos;
guardados para siempre, expuestos en museo.

Me acordaré de ti, cuando camine
y cuando corra por las torcidas calles.
Me acordaré de tus manos, tu sonrisa.
Me acordaré de ti
cuando mire atrás también y piense
quién soy yo, quién me hizo así...

El olvido del tiempo prisionero
y la memoria presa del olvido.
Nada importa ya, nadie se acuerda;
sólo quedan tus palabras, tus cariños.

Las exiguas riñas, los frecuentes besos;
Todo se ha acabado, ¡hasta tus consejos!
Me costará aprender de nuevo
que es mejor tener amigos
"hasta en el infierno".

No trabajes tanto, disfruta del tiempo.
Cobrarás lo mismo, lo mismo que todos.
Inútil sufrimiento y nocivos deseos
de ser a esta vida tan sólo un recuerdo.