A deshora me levanto...
descubriendo sin quererlo
una especie de misterio
que destroza por momentos
la alegría de sentirme
parte útil del concierto.
Mas no será esta desgracia
nada más sino mi aliento
pues, ¿qué sería del camino
sin descansos, sin tropiezos...?
sábado, 23 de septiembre de 2006
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