domingo, 4 de mayo de 2008

¡¡¡Por una ley electoral justa YA!!!

Voy a hablar de un tema que me apasiona,

¿cómo repartir los escaños de manera proporcional a los votos?

Puede parecer sencillo, pero la realidad es que es difícil. Las estadísticas que suelen presentar los medios días después de unas elecciones suelen traer a colación dos variables muy llamativas, a saber: % de votos, y % de escaños. Y cuando hablan de "justicia" o "injusticia" electoral lo hacen basandose en el parecido de las dos columnas. Y luego, faltando al rigor como ya demostraré a continuación, le echan la culpa a la ley D'Hondt.

Los partidos más "desfavorecidos", como han sido en las últimas elecciones a Cortes en España, por ejemplo, IU y UPyD, hablan también de "votos por escaño". Ahí quería yo llegar.

Resulta que todos tenemos claro que si hay partidos que tienen más escaños que otros habiendo obtenido menos votos, estamos faltando al principio de "justicia" y, lo peor de todo, estamos generando una desconfianza en el sistema propia de una pantomima.

Ahora perdonénme el tecnicismo: si conocemos la métrica, ¿porqué no la usamos para idear el método? Sabemos perfectamente a lo que llamamos justo, ¿o no? ¿Qué nos impide alcanzarlo?

¡Ah! Ya casi no me acordaba del problema:

2. La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La Ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población.

¿Cómo puede haber sucedido esto? Yo todavía no he visto a ningún diputado ni senador decir: "la provincia a la que represento se vería beneficiada por esta ley" ó "voto en contra porque va contra los intereses de la provincia por la cual soy diputado". De hecho, los diputados de un mismo partido suelen (por no decir deben) votar la misma opción. Mmmmmm.

Mmmmmm.

O sea que nuestra Constitución establece una representación provincial mientras que la realidad diaria y las medidas de la "justicia representativa" tan sólo hacen referencia a la distribución de los partidos en las Cámaras... Tu voto se evalúa en función de dónde vivas, votar a CiU desde Galicia no vale de nada, porque no saldría ningún escaño, y debería haber valido tanto como los votos que vengan desde Barcelona.

Mmmmmm.

"¿Y esto tiene algún arreglo?", se preguntarán muchos. Sí, tiene muchos. Otra cosa es que se quiera o no solucionar, pero bueno.

Resulta que el sistema actual que asigna diputados a escaños, dentro de una circunscripción, se llama Sistema D'Hontd. El sistema propugna que hay que asignar los escaños uno a uno, haciendo bajar por tanto el ratio de votos/escaño de los partidos (listas) con cada asignación. El método por el cual se asigna un escaño es el siguiente: hay que elegir el partido cuyo ratio quedaría más alto después de la asignación. Me explico, no se puede asignar un escaño a un partido que le hiciera bajar su ratio a 30 000 votos por escaño, si antes hay un partido cuyo ratio bajaría tan sólo a 40 000 votos/escaño. ¿Ok? esto coincide con lo que luego los medios suelen llamar "justicia", ¿no?

Mmmmmm.

¿Entonces cuál es el problema? Vamos a explicarlo.

Dejando a un lado lo de los mínimos (ese cupo que impide que un partido saque un escaño si no llega a un % pre-establecido sobre los votos, que también es una injusticia) el problema principal se presenta en la representación de las provincias. De hecho, lo de los mínimos no afecta al panorama actual. Si no hubiera mínimos, habría el mismo resultado.

Partiendo de la base de que las provincias tienen unos diputados mínimos que impiden la absoluta proporcionalidad, pero obviando este hecho que al caso tampoco importa mucho (hagan cuentas si quieren), el problema viene con los restos.

Los votos son tantos, tantísimos, que son casi continuos. Esto es, a nivel nacional, nos da lo mismo un voto más que menos para un partido. Pero, a nivel provincial, los votos valen más. Me explico usando el refranero español (y no tan español):

Desde el punto de vista de los damnificados: La unión hace la fuerza.
Desde el punto de vista de los partidos grandes: Divide (los votos del vecino) y vencerás.

Obviando que siempre habrá diferencia entre la teoría (porcentajes exactos) y la realidad (escaños contados e indivisibles) -diferencia que se acepta y se tolera-, deberíamos perseguir que éstas se parecieran al máximo. El sistema D'Hontd es, de todos los que he visto, el único que garantiza matemáticamente que el porcentaje de votos por partido y el porcentaje de escaños mantiene el orden. El problema es que cuando se aplica por territorios y luego se suman los escaños suceden dos cosas indeseables:
  1. Los votos de los partidos que no obtienen escaños en un territorio se pierden.
  2. Los votos de los partidos minoritarios suelen obtener ratios altos en todos los territorios, con lo que aparece que la lista de partidos ordenados por votos ya NO ES la lista de partidos ordenados por escaños.
Solución. Soluciones hay muchas, como dije. Enumero unas cuantas y las voy descartando desde un punto de vista práctico.
  1. Circunscripción única. No me vale, porque requeriría cambio constitucional.
  2. Circunscripciones provinciales más una circunscripción única de (pongamos) 50 escaños. No me vale, porque requeriría cambio constitucional.
  3. Circunscripciones autonómicas. No resuelve el problema casi nada y no me vale, porque requeriría cambio constitucional.
  4. Aumentar el Congreso. Sólo soluciona un poco el problema maquillándolo, pero ni garantiza el futuro, ni garantiza nada nuevo. Además, habría que gastarse aún más dinero en sus sueldos. Injustificable.
  5. Bajar el número de diputados mínimos por provincia de 2 a 1. Soluciona un poco el problema, pero no del todo. El problema no es la diferente representación de las provincias en el Congreso (al menos no el problema gordo), sino que el problema es que haya recuentos por provincias. Como medida light se podría tomar, pero sería como tener tos y rascarnos un poco... la barriga.
  6. Cambiar el reparto D'Hondt por uno de restos mayores o por otro proporcional que usara otra fórmula. NO. Se empeoraría el hecho. El que no se lo crea, que saque calculadora o bien la hoja de cálculo.
  7. Hacer el reparto D'Hondt como hasta ahora pero sólo hasta un punto clave que garantice que haya diputados salidos de las listas provinciales. A partir de ahí, que los votos de los partidos cambien de provincia siguiendo el orden D'Hondt pero a nivel nacional. Esto es,
    1. Hacer un reparto de escaños siguiendo el método D'Hondt a nivel nacional, con lo que se garantizaría la proporcionalidad de escaños, y
    2. Dentro de los escaños que haya sacado cada partido elegir de qué provincia van a ser con un método de restos mayores o uno proporcional. Este detalle ya da igual, porque partiendo de la base de que los diputados votan lo que dice su partido, la provincia no influiría en la "justicia del reparto" que nos trae aquí. No obstante, para garantizar también la "justicia de las representaciones provinciales" sería bueno usar a su vez para este segundo paso la regla D'Hondt.
    • No es anticonstitucional porque se dice que la ley fijará el número de diputados por provincia, pero no dice que no se pueda fijar en función del reparto de los votos. Sí dice que tiene que haber un mínimo, que el sistema propuesto, si tuviera redacción de Ley, podría asegurar sin necesidad de gran retoque.
Ha quedado claro cuál es mi opción preferida, ¿no? Es cuestión de ordenar primero aquello que luego usarás para comparar (en este caso, ratio de votos/escaño por partido) y dejar para después aquello que es importante pero no vital para la idea de justicia (en el caso tratado: el número de diputados por provincia). Primero se reparten los escaños de manera justa, y después se decide de qué circunscripción vienen. Sencillamente justo.

¡¡¡Por una ley electoral justa YA!!!

¡¡¡Por un pueblo que se sienta representado!!!



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